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Sabado, 18 Noviembre 2017

LA HISTORIA


centenariosanagustinSíntesis de la historia de San Agustín

 

Pocas historias en Colombia son tan ricas, diversas y prolongadas en el tiempo como la de nuestro San Agustín, la cual básicamente está dividida en dos segmentos principales: en primer lugar tenemos el pasado precolombino, cuya referencia más remota fue establecida en el Alto del Lavapatas y data aproximadamente del siglo XXXIII AC, coincidiendo con el florecimiento de la cultura Kurgan en el Caucaso, con los primeros documentos jeroglíficos y la primera unificación de Egipto; con la introducción del uso de los metales en el norte de Europa y con la construcción de los tres templos megalíticos de Tarxien en la Isla de Malta, sin olvidar los tiempos de Krishna en la distante India, para nombrar solo algunos. 


De todo el periodo en el que se desarrolla la cultura agustiniana y que llega hasta el siglo VIII de nuestra era, casi nada sabemos, más allá de aquello que los estudiosos a lo largo de los últimos tres siglos han logrado descifrar o inferir a partir de la evidencia arqueológica. Los resultados que empieza a mostrar los estudios de la Universidad de Pittsburg en la región parecen evidenciar un poblamiento casi equivalente al actual, pero sin la existencia de aldeas propiamente dichas. Cerca de tres mil sitios arqueológicos se han detectado en los municipios de San Agustín e Isnos.


Los acontecimientos que datan del siglo XVII hacia acá resultan más conocidos: en 1609, cuando ya el mundo había disfrutado la primera parte de Don Quijote, San Agustín apenas aparece mencionado como un poblado de indígenas de la Hacienda Laboyos. Desde entonces se registran sucesivas destrucciones y traslados del caserío, pero aun fue necesario que un clérigo mallorquín, Fray Juan de Santa Gertrudis, que casi accidentalmente paso por aquí en 1757 en su camino hacia Timaná, fuera el primer occidental en observar y registrar, desde su óptica de religioso, algunos de los grandes monumentos que habían permanecido en silencio, ocultos entre las jungla húmedas del Macizo Colombiano y del Alto Magdalena durante casi dos mil años.


pro8Tiempo después, el 20 de noviembre de 1790, cuando Nueva York apenas llegaba a los 38.131 habitantes, un año después de iniciada la Revolución Francesa, y tras la presencia de don Lucas de Erazo (Ocasionalmente aparece escrito con H) y Mendigaña, San Agustín es elevado a la categoría de aldea, esto como fruto del esfuerzo descomunal de un grupo de lugareños liderados por Alejo Astudillo y Domingo Santanilla, entre otros. Hacia 1798 un joven payanés, a quien algunos historiadores ubican para ese entonces viviendo en Timaná y al que la posterioridad recordará como El Sabio Caldas, hizo presencia en San Agustín, dejando plasmada sus impresiones en su Semanario del Nuevo Reino de Granada.


Los acontecimientos decimonónicos para San Agustín no fueron menos valiosos. Mariano Eduardo de Rivera y Ustariz, el científico peruano más importante de su tiempo, fue uno de los primeros en recoger en dibujos algunos de los más importantes monumentos agustinianos en 1825, los cuales fueron posteriormente publicados en el libro Antigüedades Peruanas, en 1851, anticipándose a la visita de Agustín Codazzi, quien llegó hasta aquí al frente de la llamada Comisión Corográfica. Más tarde, en 1892, el General Carlos Cuervo Márquez se convertiría en el primer colombiano en hacer una reseña académica de su viaje a San Agustín, la cual se ha constituido en importante faro de las investigaciones posteriores, si bien solo se publicó en España en 1920. Queda también como reminiscencia de esa época, la expedición del Museo Británico cuyos miembros duermen en el fondo del océano abrazados de unas cuantas esculturas nuestras que tal vez ya jamás recuperaremos ni conoceremos. San Agustín tampoco habría sido ajeno a la literatura romántica y aventurera del siglo XIX, si se confirmara que Jorge Isaacs, el autor de la María, alguna vez estuvo aquí.


co01 01bYa para entonces, amén de los visitantes ilustres, la región se había convertido en una especie de tierra prometida. Llegarían los tiempos de la quina y el cedro. La guerra de los Mil Días también estuvo hasta aquí y no faltaron los fusilados y castigados en el actual Parque Simón Bolívar. Llegaron nuevos grupos humanos, procedentes de Nariño y el Cauca, los cuales se asentaron en esta tierra, que era para ellos como una tierra bíblica, abundante en leche y miel. El camino nacional que atraviesa el macizo colombiano fue testigo silencioso de innumerables sucesos vividos por quienes intentaban llegar a esta región en busca de esperanza. Jean Chaffanjon, naturalista francés, que había luchado junto a Garibaldi, estuvo en 1885 en San Agustín, acompañado del pintor galo Auguste Morissot y fue uno de los primeros en hacer fotografías de este lugar. (En 1869 los alemanes Stubel y Wilheim Reiss, tomaron las primeras fotografías) El señor Preuss, etnólogo Alemán, llego en 1913, y con ello hizo apertura a un proceso que habría de cambiar nuestra breve historia para siempre. 


historia5Por ordenanza del 8 de abril de 1926, San Agustín se convirtió en municipio y de los acontecimientos sucesivos hemos aprendido más por los relatos de nuestros abuelos que por los libros de texto: Vino hasta aquí el legendario americanista francés Paul Rivet, que en las fotografías de la época apenas aparece como un vecino del pueblo, luego el italiano monseñor Federico Lunardi, José Pérez de Barradas, Hermann von Walde-Waldegg, Gregorio Hernández de Alba y don Juan Friede, quien desde la helada tierra de Ucranía se asentó entre nosotros por varios años, y hoy es reconocido como uno de los historiadores más importantes del hemisferio. Su documental San Agustín, 1942, se constituye en el primer testimonio fílmico conocido de la región. La importancia de San Agustín venía creciendo y en mayo de 1940 los nuestros monumentos precolombinos fueron objeto de una publicación con imágenes aparecidos en National Geographic, con textos del citado Walde-Waldegg, quien enviado por el Boston College estuvo en la región, siendo su trabajo hasta la presente objeto de numerosos cuestionamientos por parte de otros investigadores.


En los años 30 tuvimos nuestros primeros acueductos y alcantarillados cuyas tuberías fueron traídas al lomo de mula. Para 1942, mientras la segunda Guerra Mundial arrasaba Europa, se construía la carretera hacia Pitalito y el puente sobre el Río Sombrerillos. Las imágenes de la época nos muestran a la gente asombrada ante la expectativa del progreso plasmada en los primeros vehículos que paseaban por lo que hoy constituye la Calle Tercera. 


A partir de entonces todo ha sido vertiginoso: 1943 fue el año de origen de nuestra Institución Educativa Insignia: El Colegio Nacional Laureano Gómez y 1948 el año en que tuvimos nuestra propia energía eléctrica. Los años 50 nos aportaron el legado de las primeras ferias, la telefonía y la Caja Agraria entre otras cosas. Los años 60 se inauguraron con nuestro Parque Simón Bolívar y con un majestuoso desfile el 2 de marzo de 1960 el Hotel Yalconia; fueron los tiempos de los testamentos del doctor Agustín Pérez, del Hospital Arsenio Repizo, posteriormente llego el transporte intermunicipal que facilitaría a muchos agustinianos desplazarse hasta Pitalito para ver la llegada del hombre a la Luna. Se levanto el templo conocido como La Cripta (Ahora Parroquia de Lourdes) y con los años 70 surgió la Emisora Atalaya Agustiniana junto con la presencia de los primeros televisores. Durante este periodo se construyo la nueva Galería Municipal.


De los años 80 conservamos la televisión a color, nuestras calles pavimentadas y la primera elección popular de alcaldes. En 1990, conmemoramos 200 años de haber sido fundados y en 1995 la UNESCO incluyó a nuestro Parque Arqueológico en el listado de Patrimonio Mundial. El nacimiento del nuevo siglo nos trajo, entre muchas cosas, la televisión por cable, la internet y la telefonía móvil, además de otros notables avances tecnológicos, cosas que ahora ya se han incorporado a la vida cotidiana de los agustinianos. Hoy contamos entre nuestros visitantes a más de un Presidente de la República, dignatarios de todo el orbe y cientos de miles de turistas anónimos que permanentemente se maravillan con este legado de la naturaleza y la historia.

 

Para el año 2013 San Agustín se prepara para la celebración del primer centenario de la apertura de las investigaciones arqueológicas en la región, las cuales fueron iniciadas por el etnólogo alemán Konrad Theodor Preuss, siendo esta fecha además un referente importante para la historia de la ciencia en Colombia y clave para el inicio de estudios e investigaciones antropológicas y arqueológicas. Desde esa fecha, y como ya se vio, el legado precolombino esparcido por el Alto Magdalena ha sido y es objeto de todo tipo de interrogantes y continúan aflorando las teorías sobre su origen y desaparición, las cuales abarcan desde las perspectivas académicas más rigurosas hasta las interpretaciones más personales de los diferentes autores